La mayor parte del tiempo que paso pensando en el camino que me ha traído hasta aquí, concluyo que la locura me ha dolido solo a veces, y que, en suma, ha sido transitoria.
Los pocos momentos de lucidez intercalados en impases, en puntos muertos, me han sacado de mi. He podido contemplar por encima de mi cabeza aquello que no pude estando dentro.
Así se convierte la vida en un deja vu, en algo ya visto, pero esta vez desde otra perspectiva. Las horas que vendrán, ya las he vivido, recordarlas es otro tema.
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